En las siguientes líneas trato de introducir brevemente el concepto de turismo sostenible o turismo responsable para viajeros que no estén muy puestos en el tema. Respondo a preguntas como qué es el turismo sostenible y hablo de los principios que sigue está corriente de pensamiento. Al final del artículo indico unos sencillos ejemplos de turismo responsable para que puedas tener algunas nociones prácticas y hacer viajes más sostenibles.
Viajar se ha convertido en una actividad muy habitual en la sociedad actual. Ya sea un fin de semana de spa, unas vacaciones de esquí o un viaje intercontinental a un país exótico, el turismo es una de las opciones de ocio preferidas para muchísimas personas. Por ponerlo en contexto, según el Barómetro Mundial del Turismo en 1995 hubo 474 millones de llegadas de turistas internacionales en el mundo, y en 2024 esa cifra ascendió a 1.470 millones. Además, se espera que esta cifra siga creciendo en los próximos años.
La sostenibilidad como concepto está muy presente en cada vez más aspectos de la vida cotidiana, y por supuesto el turismo tiene su propia versión: el turismo sostenible o turismo responsable. Es común que cadenas de hoteles, aerolíneas, agencias de viajes y compañías de cruceros se autodenominen sostenibles, y nosotros como viajeros nos preguntamos: ¿en serio las aerolíneas o las compañías de cruceros son sostenibles? Vamos a hablar de ello.
¿Qué es el turismo sostenible?
El turismo tiene una característica que lo hace diferente a la mayoría de actividades económicas: solo se puede consumir donde se produce, es decir, en el destino. Esto hace que el turismo atraiga visitantes a destinos específicos, donde tienen que convivir con la comunidad local. Esta actividad ha tomado tal dimensión que la ha llevado a causar graves efectos negativos, tanto en destinos turísticos como a nivel global.
Por ello, desde los años 90 se lleva desarrollando el concepto que conocemos como turismo sostenible, que busca minimizar los impactos negativos del turismo y maximizar los positivos.

Según la OMT (Organización Mundial del Turismo), el turismo sostenible es aquel que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas.
Intentando simplificar esta definición, podríamos decir que el turismo sostenible busca alterar el entorno lo mínimo posible y que los efectos que cause sean positivos, con el objetivo de perdurar en el tiempo sin condicionar el futuro de los destinos turísticos ni del planeta.
Si quieres conocer con profundidad lo que dice la OMT sobre el desarrollo sostenible del turismo, puedes visitar su web aquí.
Ejes del turismo sostenible
En los orígenes, el concepto de turismo sostenible se desarrolló alrededor de la idea del medio ambiente y estaba principalmente enfocado a preservar los recursos naturales afectados por la industria turística.
Hoy en día, es ampliamente aceptado que el turismo sostenible debe tener en cuenta todos los aspectos que se ven afectados por el turismo. Por ello, se distinguen tres ejes principales dentro de este concepto: el aspecto medioambiental, el aspecto económico y el aspecto sociocultural. Es esencial establecer un equilibrio entre los tres ejes para considerar que el turismo en general o un viaje son sostenibles.

Aspecto medioambiental
Este eje hace referencia al uso de recursos naturales disponibles y al impacto del turismo en la biodiversidad. Está directamente ligado a conceptos como la huella de carbono, la calidad del aire, la salud de los océanos o los residuos.
Según la OMT, el turismo sostenible debe hacer un uso óptimo de los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica.
Los impactos negativos del turismo en el medio ambiente son visibles y conocidos. Destacan la polución del aire y del agua, una mayor contaminación acústica, una mayor erosión del suelo, el deterioro del paisaje, una mayor presión sobre recursos escasos como el agua o la generación de residuos.

Sin embargo, hay autores que afirman que el turismo puede tener efectos positivos en el medio ambiente, como el impulso a la inversión en restauración y conservación de áreas naturales, el desarrollo de estándares de certificación de buen estado o la mejora de infraestructuras locales.
Aspecto económico
Esta rama de la sostenibilidad hace referencia principalmente al gasto que los turistas hacen en el destino y a las inversiones de empresas turísticas en destino. El aspecto económico está ligado a mayores ingresos en el destino, las inversiones extranjeras, el empleo o el peso del turismo en la economía local.
La OMT afirma que el turismo sostenible debe asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo, que reporten a todos los agentes unos beneficios socioeconómicos bien distribuidos, entre los que se cuenten oportunidades de empleo estable y de obtención de ingresos y servicios sociales para las comunidades anfitrionas, y que contribuyan a la reducción de la pobreza.

Algunos impactos negativos que puede causar el turismo en la economía son la presión inflacionaria por turismo, las especulaciones sobre el suelo, la excesiva dependencia del turismo y la desigualdad al distribuir beneficios económicos.
Por otro lado, al turismo se le reconocen muchos beneficios económicos. Los más destacados podrían ser la aportación del turismo al PIB y a la balanza de pagos del país, la generación de empleo, la dinamización de economías y la redistribución de la renta.
Aspecto sociocultural
El eje sociocultural trata los impactos que surgen de la convivencia temporal de personas de distintas culturas en un mismo espacio, así como las modificaciones que la industria turística hace en la vida cotidiana de los locales. Conceptos como los cambios en el paisaje urbano, el desplazamiento de los habitantes, la identidad cultural local y la masificación se abordan desde este eje de la sostenibilidad turística.
La OMT asegura que respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservar sus activos culturales y arquitectónicos y sus valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y la tolerancia intercultural son esenciales para que el turismo sea sostenible.
Algunos efectos socioculturales negativos del turismo son la masificación de espacios, la saturación de servicios compartidos por locales y visitantes, los cambios en el paisaje urbano y la aceleración de procesos de gentrificación, que provoca el desplazamiento de la comunidad local.

Los efectos positivos más visibles pueden ser el intercambio cultural, la conservación de la identidad cultural, la revitalización de tradiciones y lenguas o la disminución de desigualdades sociales.
Ejemplos de turismo sostenible
La sostenibilidad del turismo no depende al 100% del viajero, ya que el tipo de turismo que ofrecen los destinos o la actividad de las empresas turísticas, entre otros, también juegan un papel crucial en este tema. Sin embargo, hay medidas que los viajeros pueden tomar fácilmente y que pueden marcar la diferencia. Estas son algunas acciones simples para hacer tus viajes más sostenibles:
- Evitar aviones para desplazamientos cortos.
- Utilizar medios de transporte que funcionen con energías renovables.
- Escoger alojamientos pequeños con dueños y empleados locales.
- Evitar alojamientos ilegales como apartamentos turísticos no registrados.
- Hacer un uso comedido de los recursos, por ejemplo la luz y el agua en el alojamiento.
- Informarse sobre la cultura e identidad local antes de viajar.
- Aprender palabras básicas en el idioma local.
- Informarse sobre las costumbres locales como horarios de comidas o vestimenta y adaptarse a ellas.
Conclusión
Para terminar, me gustaría remarcar que el turismo sostenible es un concepto mucho más amplio que dejar de viajar en avión. Es imprescindible que los viajeros tomemos nuestras propias medidas en los tres aspectos que forman la sostenibilidad para que el turismo sea una actividad viable a largo plazo, porque ahora mismo los efectos negativos de esta industria son muy numerosos y notables.
En Ejemplos de turismo sostenible hemos visto que existen acciones sencillas con las que los viajeros pueden minimizar su impacto negativo y aumentar los beneficios a la comunidad. Creo firmemente que un turismo más sostenible beneficia también al viajero con una mejor salud del planeta, la satisfacción personal propia y la riqueza que implica el intercambio cultural. Esto ha sido todo, ¡espero que el siguiente viaje lo mires con otros ojos!
